martes, 24 de febrero de 2015

La vida es un viaje, no un destino.

Supongo que eres tú el que debería escribirme y yo la que debería odiarte, pero a veces se me olvida.
En los momentos de flaqueza, sobre todo, cuando no sé a quién acudir ni en quién encontrar consuelo, entonces me rindo y te escribo buscando esa utópica realidad, soñando que todo puede cambiar, que podría irme a solucionar ecuaciones y volver cuando estuviesen resueltas, y que, de esta forma, saldríamos los dos ganando. Pero ¿sabes qué? ya no sé quién gana y quién pierde, porque aunque me joda, esto no es un juego. Esto es el mundo real, y por lo general no hay segundas oportunidades. Estoy cansada de escuchar eso de "todo pasa por algo", "es porque tenía que ser así"...
Y sin embargo, si me lo dijeras tú no me jodería tanto. Necesito un consejo, no importa que sea malo.
El simple hecho de no sentirme sola y huérfana, y muerta de frío. El no pagar mis frustraciones internas con el resto del mundo, y odiar todo y a todos porque no hay culpables y sí víctimas.
Ya he aprendido que en el mundo real la justicia no existe, y que la honradez no vale nada, y lo siento si sueno pesimista, pero he perdido más de lo que he ganado y he dado más de lo que he recibido, entiéndeme.
Siguen existiendo pequeños momentos en los que el tiempo parece detenerse y compensarme por el resto de horas del día, pero después sigo preguntándome por qués sin obtener respuesta y te escribo por si acaso tú las tienes. Puede que en cierto modo me entiendas, puede que sea cosa de raíces el sentirse incomprendido, el verlo todo borroso y a ojos de otros vivir tropiezo tras tropiezo. Lo siento si cometo tus mismos errores, estoy improvisando, hago lo que puedo.
Gracias por no juzgarme, por entenderme en la medida de lo posible y ayudarme de forma invisible pero palpable.
No quería ahogarme con mis palabras.

domingo, 22 de febrero de 2015

"Vamos a jugar a querernos" y nos quisimos

Amanezco, y sólo me apetece esconderme tras tus bragas para no ver el día gris, crear una sinfonía de orgasmos y olvidarnos de escuchar cómo cae la lluvia. Comerte,  me quitas el hambre y me das hambre de ti, y beberte, porque, ¿sabes? eres mejor que un whisky con hielo en la esquina de la barra de nuestro pub de siempre. Follarte, y sí, el cigarro de después, que, después de ti, es mi único vicio.
Fumar mientras duermes, escuchando atentamente tu respiración de fondo, observando cómo sueñas y nos transportas a otros mundos. Tú, mi musa de amaneceres, que me inspiras a convertirte en prosa, y en verso, y en metáfora, y haces que me vuelva loco y como un adicto saque un viejo cuaderno en el metro y trate de retratarte entre líneas, por si después se me olvida con el subidón de volver a verte.
Tú conviertes mis sueños en realidades y los mejoras, joder, y tú sin saberlo.
Que si te miro, sólo te miro, y bailo por dentro, porque si te miro me quedo como un tonto sin saber que decir, esperando que hagas algún truco de magia o te recojas el pelo con un boli porque te pongo nerviosa.
Y entonces te vas, joder, te vas. Me dejas solo y frío, y no hay cuadernos viejos en este mundo para expresar cuánto te echo de menos, la sed que tengo de ti, o las ganas de follarte la mente (y el cuerpo) y viajar contigo a algún lugar extraño que por suerte sólo tú y yo sabemos. 
Me atormentas por las noches, y por el día, me dejas como a un yonki sin su dosis. No paro de preguntarme si otro ocupa mi lugar, si compartes almohada, o lo que es peor: sueños.
Entre sábanas , cervezas y amaneceres adornados con risas de fondo fui feliz, sí, pero sólo contigo, sólo por ti. Y ahora no estás, y me quedo con mis cuadernos viejos y mis cigarros a medias que me consumen entre cuatro paredes sin magia. Y al asomarme a la ventana veo los días grises, y escucho caer la lluvia golpeando los cristales, creo verte cruzar la calle de la mano de alguien, o a lo mejor no eres tú y sólo es una pareja de enamorados sin paraguas, y nos veo reflejados en un efímero recuerdo y lloro, esta vez no sólo por ti, por nosotros. Porque dejé escapar a mi musa, esa irreemplazable en mi cama y en mi pecho. Te quise, y aunque me joda, aún te quiero. Entre verso y verso

martes, 10 de febrero de 2015

Punto y seguido. Punto y aparte.

Querido blog, hace un año empecé a escribir aquí. Apenas puedo creerme cómo han cambiado las cosas en un año.
Cuando empecé a escribir me sentía perdida, y efectivamente lo estaba. Hoy, parece ser que sigo igual. Es decir, me han pasado miles de cosas, buenas y malas, todas de golpe, en un tiempo récord.
Todas y cada una de las experiencias que me atormentaban han sido escritas. A veces mejor, a veces peor, a veces en clave. Supongo que todos necesitamos desahogarnos a veces, todos necesitamos gritarle al mundo la injusticia de nuestro pasado, el temor de nuestro futuro o las frustraciones de nuestro presente. Podemos encontrar mil formas de desgargar la rabia, y utilizarlas todas. Cruzar el puente y perderme entre el frío y el humo de un cigarro que se consume con mis nervios. Bailar hasta que te tiemblen las piernas y te quemen los pies. Gritar en aquel banco de aquella colina de aquel parque de aquel sitio. Escuchar bandas sonoras hasta quedarte dormida, y al despertar ver que ha desaparecido la nube de ideas negativas. Llorar con comedias románticas hasta que no queden lágrimas que derramar. Hacerte un blog y escribir hasta que deja de doler.
Me ahorro los motivos, los nombres, los datos geográficos o los números de teléfono.
Puede que esté enfadada con el mundo por ponérmelo tan difícil, y aún así doy las gracias por ello, algo bueno saldrá de esto, algo aprenderé o eso dicen los que dicen que me quieren. Y yo les voy a hacer caso, porque no me queda otra, porque tengo que aferrarme a algo ¿no?
El típico si te caes te levantas, qué otra cosa puede ser.
Puede que no me apetezca escribir más sino perderme entre páginas, acordes, diálogos, notas, voces y lágrimas. Puede que me apetezca perderme en sueños, o en pesadillas. He aprendido.
Gracias por salvarme.

lunes, 2 de febrero de 2015

Dos minutos.

No sé si por ti daría todo, pero estoy segura de que daría más de lo que puedo dar.
Aún no entiendo cómo siendo dos extraños que viven ajenos el uno al otro te pienso tanto.
Tú te paseas varias veces al día por mi cabeza, y pondría mi mano al fuego asegurando que yo no aparezco por la tuya más de dos veces al año, y no me quemaría.
Las cosas no han cambiado tanto: cierro los ojos y te veo, y en la distancia, te siento. Aún te cuelas en mis pesadillas. Y digo pesadillas, porque a pesar de que sean sueños, cuando despierto no son más que pesadillas que me recuerdan lo imposibles que somos. Todo sigue igual.
Siempre me gustaste, desde niños, lo que pasa es que no lo sabía, e intentaba convencerme a mí misma de que te odiaba. Eras un chulo que se metía conmigo y hacía que los demás me dieran de lado por ser la única chica. En las guerras de globos de agua siempre ibas a por mí primero, y casualmente los balones siempre iban a parar donde yo estaba. Pero una vez, estábamos jugando al escondite, todos se habían escondido y a mi se me acababa el tiempo, y de repente una mano me agarró invitándome a entrar en aquel armario. Y sólo necesité dos minutos en un armario a oscuras para enamorarme de ti. Teníamos doce años. Empecé a ponerme nerviosa cada vez que iba a vertee, y los tonteos disfrazados de juegos de niños se convirtieron en rutina. A los catorce años yo no podía estar más hechizada contigo. Nos veíamos pocas veces al año,y eso me bastaba. Me agregaste a tuenti, hablábamos a menudo, y empezaste a tontear con mis amigas. Las agregabas y hablabas con ellas, y yo no decía nada porque, aunque me dolía, eso me hacía sentirme cerca de ti. Empezaste a salir con tu novia, y yo también me eché novio, y llegó uno de esos días del año en el que teníamos que vernos. Yo sabía que tenías novia, y que yo tenía novio, pero empezaste a meterte con él intentando ponerme celosa, las guerras de almohadas, las miradas furtivas... ese mismo domingo dejé a mi novio.
No podía creerlo, cómo podía ser tan tonta. cómo te habías reído de mi... pero seguía teniendo esperanzas. Pasaron cuatro años, te convertiste en anécdota pero aún dolías. En cuatro años es posible que nos viésemos dos o tres veces, quién sabe, yo seguía pensando en ti. Sabía que estabas con esa chica, pero hace poco todo cambió. Cuatro años con esa chica y bum. Tuve que esconderme detrás de la puerta y contener la respiración cuando escuché la noticia. Me alegraba. No sólo por mí, sino por ti, porque te mereces ser joven.
Para nada me esperaba que llamases a mi puerta este 25 de diciembre. Joder, cuanto tiempo sin ver esos ojos. Tú también lo notaste, lo sé. Estaban todos, y yo fingía tranquilidad, pero tus miradas desde el fondo de la mesa me lo ponían aún más difícil. Y ya está. Dos minutos contigo en la misma estancia hicieron falta para que volviese a soñar contigo. Siempre apareces en mis sueños sin sentido alguno, y cuando me despierto, vuelvo a sentirme como aquella cría de catorce años.
Y en noches como esta, me vuelvo como una yonki en busca de su dosis y no paro hasta encontrar papel y boli y vomitarte de mis pensamientos. No me preocupa, sólo te pienso a ratos, al fin y al cabo no somos más que eso, dos imposibles ajenos el uno al otro. Pero ¿sabes? No sé si vuelvo a tener esperanza o realmente creo en el destino, pero sé que algún día resolveré esto.
Sólo necesitaré dos minutos.

lunes, 19 de enero de 2015

¿Casualidad o destino?

Había gastado parte de su hermosa voz en gritos banales y llenos de dolor. Le faltaba el aliento, y sus ojos se veían ya cansados, gastados de tanta espera en vano.
Hacía tiempo que se había deshecho de los relojes, pues sólo le recordaban el tiempo que pasaba sin él. Y a sus ojeras, cansadas de largas noches siendo el paraje de sus lágrimas, no les importaba la luz del día, no necesitaban ocultarse tras aquellas gafas de sol de mercadillo de playa. Y a ella tampoco le importó mostrarse sin maquillaje, es más, lucía con orgullo sus cicatrices, aunque sus heridas más profundas se hallaban dentro, sin duda dejaron huella por fuera. Y aún así, juro que la vi guapa.
Nunca más volvió a mirarnos con brillo en los ojos, con color en las mejillas o las manos sudorosas. Toda esa magia primeriza quedaba tan atrás que incluso costaba recordarla.
Dejó de usar lencería de encaje las noches de sábado, y camina por ahí sin bragas y con ganas, muchas ganas.
Había pasado menos de un año, pero ella parecía mayor. Y no me refiero a que había crecido de altura, es ese otro tipo de crecimiento que no se ve a simple vista pero que se siente. Y yo la sentía mil veces más mayor que la última vez que tuvimos contacto visual, y entonces, inexplicablemente me invadió la nostalgia.
Lo había vivido todo de golpe, y me pregunté a mí mismo si por decisión propia. Me miró con una sonrisa irónica, como se mira a los niños cuando no terminan de entender algo,  y como si me hubiera leído el pensamiento, me dijo : "Ya sabes la respuesta".
Y en el fondo la sabía, por mucho que quisiera evitar pensarlo.
Aún no sé cómo tuve valentía de decirla que había cambiado, que la veía diferente.
"Estoy bien, sólo estoy aprendiendo a vivir" me dijo.
Después escuché que alguien la vio llorar en el baño. Perdió la ilusión y la confianza, y éstas se llevaron consigo su esencia. Su dulzura de niña, su sensualidad de mujer.
Yo seguía sin creerme que la había visto. En tiempo real, era menos de un año, en tiempo de un corazón humano me había parecido una eternidad.
Continué dándole vueltas a todo aquello que acababa de pasar y recordé la última frase que salió de su boca "estoy aprendiendo a vivir".
Qué ilusa. La vida no es vida sin amor, y antes que aprender a vivir, hay que aprender a amar.

jueves, 15 de enero de 2015

Felicidades canario de mi corazón.

Escribo esto en un cuaderno viejo un par de noches antes de pasarlo a limpio, cuando me llegan las ideas. Surgen frases como flechas, y sería una pena desperdiciarlas.
Sé que últimamente no hemos hablado mucho, ya casi no hablamos. Me siento culpable, y en cierto modo lo soy. Sabes que soy pasota, que tengo cosas que hacer y al final voy dejando pasar lo que realmente importa. Me conoces, cuando algo me preocupa o me hace daño, salgo corriendo. Huyo, lo evito, lo "dejo pasar" y en cierto modo que no hablemos está unido a ello, a mi miedo a sufrir. En el fondo esos 1642 kilómetros que nos separan me matan. Sé que si cierro los ojos y pienso en tí estarás conmigo, y de hecho siempre lo estás de una forma u otra porque, aunque no lo creas formas parte de mí. Confié en ti muchas veces, y tus palabras que venían de tan lejos me ayudaron más que las de los que tenía cerca. Por eso, porque siempre estuviste ahí cuando tenía un problema sin que yo te lo pidiera, estuviste para lo malo y también para lo bueno. Nunca te quejaste si te mandé una nota de voz borracha, y me echaste la bronca cuando pensaste que hacía las cosas mal.  Por mi parte sé que alguna vez metí la pata, pero no quiero que olvides que estoy contigo, que cuando te sientas perdido, solo o incomprendido, siemre podrás hacer una llamada, un skype, escribir un whatsapp, que no me importará hacer el cerdito con tal de ver que te ríes. Eres una parte fundamental en mi vida, y quería recordártelo en este día tan especial. Sabes que me encantaría tirarte de las orejas y darte un gran abrazo, llegar a mi casa pensando " puto critian, me ha pegado su olor a colonia y ahora huelo a tío", pero sé que algún día podré hacerlo. De momento puedo mandarte todo mi amor, mi apoyo, mis besos y mis abrazos de forma virtual, pero oye, seguro que el lado izquierdo de tu pecho lo recibe.
Te quiero mucho Cristian, felices 18 mi amor.

PD: Tomate un copazo a mi salud, y ten cuidado.

martes, 13 de enero de 2015

Escóndete, que el amor se asoma.

Probablemente no sepas nada de mí.
No sabes que me gustan los pitillos negros y ajustados, el pintalabios rojo, los tangas de encaje, los push-up, fumar cuando estoy deprimida, llorar a oscuras si algo sale mal, salir a "correr" para despejarme, gritar para liberar la rabia, poner voces raras para divertirme, bailar para ser yo misma, los selfies en el espejo, hacer listas , planear cosas, las baladas en inglés.
No sabes que mi película favorita es Amèlie, mi obra de teatro  Eloísa está debajo de un almendro, mi color el azul caribe, mi flor el lilium, mi canción The A Team, mi actor  Johnny Depp, mi comida las croquetas de la abuela, mi día del año nochevieja.
No sabes que odio que me despierten de golpe, los madrugones, las prisas, desenredarme el pelo, tirar la basura, usar reloj, la hipocresía, la intolerancia, la homofobia, el machismo, el fascismo, la ignorancia.
Tampoco sabes que me asustan las emociones, me da miedo el futuro y que mi mayor temor soy yo misma.
¿Y sabes por qué no sabes todo esto y mil cosas más?
Te lo diré sin conocerte yo tampoco: tenemos los mismos miedos, y huímos de ellos.
Quizá ya es tarde para nosotros, pero no lo es para mí.
Puede que dejara escapar varios trenes, pero ya no quiero tachar días del calendario esperando algo que cuando llega, me da miedo.
Dicen que cuando el amor llega de verdad, nos olvidamos de todo, incluso de nosotros mismos y nuestras manías mundanas.
Cuando sea de verdad, lo sabremos.

Cuidado.

viernes, 9 de enero de 2015

"Sus momentos de subidón"

Hay canciones que no puedo escuchar porque me recuerdan momentos en los que lo pasé mal, y otras que no puedo escuchar porque me recuerdan momentos en los que fui feliz y de los que ya no queda nada.
Soy de las que piensa que hay una canción para cada momento, que los momentos de subidón tienen que tener canción. No sé, a mi me sale solo, estar feliz, viviendo un momento irrepetible y decir: joder, le pega esta canción. Y cuando lo paso mal igual. Dentro de mi depresión pienso: joder... le pega esta canción. A veces aparecen solas. No sé si habéis leído "The perks of being a wallflower"
o en su defecto, habéis visto la película. Bien, pues ahí se habla de los momentos en los que nos sentimos "infinitos" y sólo por eso ya me encantó. Cómo no se me había ocurrido antes, es estrepitosamente maravilloso. "En ese momento, fuimos infinitos". Os juro, que comprendo totalmente esa frase. Es como si en ese instante no importara nada más, toda la mierda no existe, tú estás ahí, y estás feliz, y le pones mentalmente una canción, o corres la suerte de que suene en la radio o en el altavoz, pero ese instante, es infinito. Y sientes que nada ni nadie podrá impedir que deje huella en tu universo, y la escalofriante sacudida de electricidad que recorre tu cuerpo, hace que incluso te emociones. Y sí, eres infinito.
Probablemente no me entiendas si no lo has sentido, sólo digo que por más que lo intente me va a resultar tarea imposible cazar palabras para que sepas de lo que hablo.
En definitiva, cada uno puede festejar como quiera sus momentos de subidón. Yo, a parte de añadirles mentalmente una canción, cierro los ojos con fuerza, como para comprobar que es real supongo. Lo hago inconscientemente , es una forma de gritarme en silencio y decir "¡JODER, TES, SIIIÍ "

Orgasmos de vida, en otras palabras.


jueves, 8 de enero de 2015

Bú.

Empezar de cero, dejar atrás toda esa nube de mentiras y lágrimas más amargas que saladas, dejar que te alejes como el humo, como al vaho, pero esta vez para siempre.
Ni las luces, ni el ruido de los coches, ni Madrid de fondo nos volverán a ver paseando de la mano.
Ni mi almohada volverá a sostener mi llanto las noches de frío, ni mi telefonillo sonará esperando a que baje mientras me esperas liándote un cigarro.
Ni volveré de madrugada con el rímel corrido y la boca seca.
He aprendido a valorarme lo suficiente para que no me atormente tu recuerdo, a no culparme por no tener cojones a llamarte, a que no le bajes el volumen a mi autoestima.
Empezar de cero, conmigo pero sin parte de mí.

martes, 6 de enero de 2015

Dicen que lo que fácil llega fácil se va.

He estado un tiempo sin escribir en el blog, y la verdad, creo que no hay un motivo concreto, creo que simplemente necesitaba pensar, dedicarme tiempo a mí misma y aclararme la mente.
Lo irónico de todo esto, es que cuanto más tiempo pasas a solas, más vueltas da tu cabeza, y más confusa acabas estando. Este mes han pasado varias cosas, buenas y malas, ya no sé qué pensar.
Me he sentido rara tantas veces... ajena totalmente a mí misma a pesar de seguir siendo yo.
Primero cumplí los 18, y la verdad, no puedo decir que esperaba más, puesto que sabía que no iba a sentirme diferente, y que cuando mirara al espejo iba a seguir viendo lo mismo que cada mañana.
Sentí una gran decepción, pues hubo personas que consideraba importantes y no estuvieron a mi lado, ni una llamada, ni un mínimo gesto que demostrara que era tan sólo un poco importante para ellos. La verdad es que fue una persona en concreto, esa figura supuestamente irremplazable y maravillosa que en cierto modo a mí siempre me ha faltado, pero creo que ya le he dedicado muchas entradas que no se merecía, porque no se merece la importancia que por desgracia le doy.
Decepción tras decepción llegó la guinda del pastel, que sabía más amargo que dulce, y me hizo darme cuenta de que me merezco más. De que estoy harta de que me traten como a un objeto o de que digan delante de mis propios ojos " tú y yo no somos nada" . ¿Cómo que nada? ¿acaso somos extraños después de tanto tiempo? No quiero que me regales flores, pero... ten la decencia de no escupir frases con tal desprecio hacia mí, que te he perdonado tanto.
Así que, decepción, pero ¿sabéis? ME MEREZCO MÁS QUE ESO.
Este mes conocí a alguien de manera un tanto peculiar. No sé si puedo decir conocí, pero hablamos tanto de tantas cosas que me atrevería a decir que sí, le conocí.
Era alguien como yo, un poco perdido en las circunstancias, plagado de humor sarcástico y sin miedo de hacer el tonto. Digamos que encontré diferencias y similitudes que entre otras cosas, me entraron por los ojos y por los oídos y que me acabaron ganando. Juro que estaba... ilusionada . Sí.
Y hacía mucho que una persona no me ilusionaba, me he llevado tantas decepciones (y las que me quedan, lo sé) que esto lo cogí con ganas, y subí tan alto que aunque parezca imposible la caída dolió. Volví a odiarme a mí misma por ser tan tonta. Pero siempre me han dicho que no tenga miedo de soñar, mi corazón estaba hecho pedazos y poco a poco esos pedacitos se iban recomponiendo, así que, ¿por qué no? ¿Por qué tenía que desconfiar? Podía darme una oportunidad, podía jugar, podía soñar, porque la realidad ya es lo suficientemente dura. Y al final pasó. La realidad chocó de frente con mi sueño. No sé, creí haber encontrado alguien tan perdido como yo, pensé que no era la única, que quizá no fuese como en las películas pero que al fin y al cabo era. Que no necesitaba una historia perfecta sino alguien a quien ir descubriendo paso a paso con juegos, alguien con quien hablar.
El año pasado sufrí mucho. En serio... pasaron muchas cosas y en su mayoría malas. No empecé el año con buen pie, y no culpo a nadie, pero la persona que ocupaba mi mente y parte de mi corazón por aquel entonces me decepcionó. Esperaba más, eso es todo. Y por el contrario, este año no esperaba nada, y llegó. Un simple mensaje, alguien que llegó justo a tiempo y que me hizo pensar que este año iba a merecer la pena, que esa persona merecía la pena. No digo que no merezca la pena, pero tan pronto como llegó se fue. Y yo me quedé aquí. Como siempre.
Y ya no tengo ganas de decir "me merezco más" porque para mí, era más que suficiente. Era sobresaliente, matrícula de honor. "A pesar de".
Aún así, el año acaba de empezar y estoy segura de que estará lleno de sorpresas.

martes, 9 de diciembre de 2014

Aquello por lo que la vida merece la pena. رقص

Mucha gente piensa que estar parada mola. Que es genial eso de no tener que ir a clase o al trabajo, pero lo cierto es que no mola nada. Todo lo contrario.
Te sientes como si hubieses fracasado como persona, como si hubieses fallado en la vida. Empiezas a plantearte por qué estás aquí, malgastando el día a día de forma involuntaria, cuál es tu cometido, por qué no está otro en tu lugar, alguien que hubiera sabido hacerlo mejor desde un principio. Pero no, eres tú la que está ocupando ese pequeño lugar en el universo, y que no sabe cómo hacer uso de su privilegio.
Puedo pasarme horas mirando a un punto fijo en la pared, y no sentir nada. Vacío. Como si el tiempo se hubiese detenido para mí, sólo que, para el resto del mundo, las agujas del reloj siguen cambiando de hora. Es... como ir en un tren sin saber el destino, y ver al resto de pasajeros con sus maletas y sus cascos del ipod, y ver cómo se van bajando en diferentes paradas mientras tú esperas la tuya. Sólo que no llega. Nunca llega. Y vuelves a preguntarte por qué. Por qué tú, qué hiciste mal, o qué no hiciste bien. Y la respuesta a tus preguntas tampoco llega.
Verte sumida en un círculo vicioso que gira y gira sin sentido es horrible, pero aún peor es verte sumida en un círculo vicioso y no poder hacer nada. Lo peor de una mala situación es no poder cambiarla. Y sí, hay otras cosas, cosas buenas que superan las malas, pero las malas ganan por dentro. Lo que no se ve es lo que más duele, dicen. Es solo que a veces me faltan fuerzas y me puede la amargura. Las voces reales desaparecen y sólo tengo oídos para aquellas que yacen en mi interior y que de vez en cuando despiertan de forma intensa y voraz, y me deboran dejándome débil y sumisa a ellas. A veces, sólo escucho música con la luz apagada, fingiendo que es de noche, y que todos están dormidos y en silencio, aunque en el fonde sepa que es mentira y que me estoy engañando a mí misma. Es para no sentirme viva, para esconderme del mundo y esconderme de mí. Para dormir esas voces interiores que tanto gritan y tanto molestan.
Y cuando me siento así, pienso en esas cosas buenas, pienso en aquello que me hace sentir especial, única a mi manera, aquello que hace que me olvide de todo y que además no sea en vano.
Por eso quiero tatuármelo en la piel. Quiero llevar conmigo aquello que me llevó consigo durante tanto tiempo. eso que me quitó cosas pero me brindó otras. Quiero llevarlo en la piel de por vida, y cuando me sienta así, podré mirarlo y recordar que tengo motivos por los que luchar, por los que no rendirme y por los que sentirme orgullosa. Para que no se me olvide quién soy.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Y que le jodan a las miradas de la gente.

Estoy completamente perdida, preguntándome a mí misma cuáles son mis metas, dónde estoy y dónde quiero ir . Y la verdad, no lo sé.
No sé qué quiero, y por mucho que cierre los ojos para imaginarme en un futuro, no veo nada claro.
Sólo veo obstáculos en mi camino que hacen que me plantee si son señales que me alertan de que estoy tomando la dirección equivocada, o son pruebas que se me presentan para ver de qué soy capaz con tal de no rendirme.
Ésta no es la vida que he elegido tener, y desde luego no es la que me gustaría tener en un futuro, y eso, por desgracia, muy poca gente lo entiende. Algunos simplemente se resignan a vivir condenados, como si no estuviese en sus manos cambiar su destino, en todo momento tenemos elección, aunque suene duro, aunque suene remoto y casi imposible, la tenemos. Es cierto que a veces, las circustancias nos hacen tomar decisiones que resultan equívocas, pero al fin y al cabo son decisiones propias. Puede que tengamos que elegir camino demasiado pronto, que no tengamos claro lo que queremos, porque joder, divina juventud alocada, pero es lo que creemos querer. Si en tu futuro te arrepientes, no hay vuelta a atrás, cierto, pero puedes cambiar a partir de ese momento.
Yo soy de esas que creía tenerlo todo claro. Ya sabes, sus metas, sus sueños, su futuro... y a pesar de ser una persona insegura en miles de aspectos, eso siempre lo supe, y ahora dudo. Joder, dudo, a estas alturas... y no sé si busco el camino fácil, o es que realmente las cosas no las tengo claras. No todo el mundo es capaz de saber qué quiere hacer con su vida, es una decisión que va a determinar la misma, por dios, con 17 años qué vamos a saber. Tendríais que ver las caras de los adolescentes asustados en selectividad, o el día que salían las notas. Se olía el miedo en el ambiente, y más de uno lloraba por dentro, y entre todos se miraban como diciendo " tranquilo, sé cómo te sientes, yo también estoy asustado". No sé si es pronto para decidir, pero ahora, que hacemos las cosas casi sin pensar, que somos el drama personificado, ahora... creo que este tipo de decisiones están de más.
Hoy por hoy estoy perdida, pero lo que más me molesta, no, molesta no... lo que más me duele es ver la mirada impasible de la gente cuando me mira, pensando "pobrecita, verás cómo va a acabar".
Que ahora no sepa nada, no significa que no vaya a salir a flote, ni mucho menos significa que vaya a acabar siendo una pobre infeliz, si en el fondo soy transparente, mis ojos hablan por mí, y está claro cuándo estoy feliz y cuándo quiero que la tierra me absorba como a una planta.
El otro día escuché el término "felicidad intermitente", y me pareció tan genial, que tenía que compartirlo. Ya sabéis, mis teorías de la felicidad a ratos por fin tienen un nombre.
La vida es felicidad intermitente a toda costa. Altibajos emocionales, cambios de planes, y cambios de decisiones. Sólo quiero decir que no os asustéis, que está bien tener miedo, pero que los miedos hay que enfrentarlos, que no puedes vivir en una burbuja por temor a fallar o a equivocarte, que si en ese momento quieres algo, consíguelo. Que siempre hay tiempo para cambiar.
Sea lo que sea , ve a por aquello que te haga feliz.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Diciembre Dulce

Tengo la certeza de que existe ese algo único e inexplicable, ese vínculo infinito con la vida que te lleva a lo más alto en cuestión de segundos. He aprendido a engañar aún sabiendo que soy engañada, a jugar al mismo juego, y a jugar mejor. He aprendido que la vida no te da lo que mereces, pero te pone pruebas para saber si lo mereces.  He aprendido que hay cosas que se nos presentan de forma inesperada y que sin ser el ombligo de nuestro día a día nos hacen felices y plenos. He aprendido a no rendirme. Diciembre dulce, bienvenido. Tengo muchas esperanzas puestas en ti, no me falles. No dejes que esta vez me de la ostia. Diciembre dulce de cumpleaños, de marcas en la piel de por vida, pero sobre todo diciembre de escenarios.  Posiblemente si me pregunten en qué lugar soy más feliz no sabría contestar de improvisto, pero ahora os puedo decir que soy feliz sobre un escenario. Desafiando al público con la mirada,  casi sin distinguir sus caras,  aun sabiendo que sus ojos están puestos sobre mí. Los nervios previos a salir a escena, los imprevistos que surgen en los camerinos, las lágrimas derramadas y el esfuerzo en los ensayos, reflejados en unos minutos de bendita gloria. Y los aplausos... Definitivamente bienvenido Diciembre y todas tus sorpresas.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La media rozó el clavo, y no se quisieron separar nunca más.

Siempre tuve la mala costumbre de dejar que se me rompieran las medias; carreas, hilos que se escapan, agujeros inesperados... Siempre me dio pena tirarlas, y acabé formando una colección de roturas inacabada. Una vez que están rotas, no sirven. No quedan bonitas y en cualquier caso, es imposible coserlas sin hacer un destrozo mayor. Algunas medias son tan transparentes y finas que a veces cuesta diferenciar si alguien las lleva puestas. No llaman mucho la atención pero están ahí. Embellecen tu piel, te protejen del frío, pero son muy frágiles. No nos preocupamos si una media se enamora de un clavo y por temor a ser separados se abrazan tan fuerte, que la media acaba rompiéndose. O si se pelea con una cremallera y juegan al pilla-pilla, y la media acaba rompiéndose. En fin, una media rota, es un caso perdido.
Y a estas horas de la noche, os preguntaréis, qué hago hablando de medias, si me he cenado un tripi o quizá si el sueño me afecta. No sé, simbolismos, garabatos, metáforas...
Qué sensual es que te bajen las medias y te desabrochen uno a uno los botones de la blusa, mientras luchas con las cremalleras y desfilas en camas ajenas. Qué poético e idealizado está el sexo. Y el mundo. Nos hemos llevado hacia extremos inalcanzables, y claro, así todo nos parece insuficiente.
Nos fijamos metas que abandonamos a mitad de carrera, porque pasan otras cosas, o porque pasa la vida. Pero oye, me encanta el drama, lo poético, lo imposible, lo idealizado,  me encantan las ganas de más que me hacen seguir intentándolo. Ese gustito de insuficiencia no está mal, os lo recomiendo.
Madrid puede ser sólo Madrid, sí. Pero también puede ser la ciudad de las frases en la carretera, la de las puestas de sol en los tejados, la del cruce de historias y de caminos en cada semáforo. Tú puedes ser simplemente tú. O puedes ser esa persona que cambie el mundo a su manera, con un par  de medias rotas y usadas, con un par de medias recién compradas.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Amor a ratos.

Hoy me pregunto si es posible echar de menos algo que nunca he tenido.
Quizá sería mejor decir que lo anhelo. Sí, quiero eso. Quiero emociones de verdad, sentimientos nuevos. Me hace falta sorprenderme, una casualidad mágica, una fantasía real. Necesito sentir que la magia existe y que está en las personas. Que aún quedan románticos, poetas frustrados, almas perdidas y corazones rotos, pero no dolidos. Necesito comprobar que el amor no es un mito ni un cuento de niños, que existen rincones de Madrid esperando a ser descubiertos, y que de repente ocurra, de forma inesperada, un imprevisto casual, un capricho del destino.
Me encanta que me pasen cosas, y sé que eso es muy subjetivo, que abarca un campo extenso, pero en general me encanta que me pasen cosas (buenas).
A veces sólo me doy cuenta yo y quedan como secretos interiores que me hacen sonreír por dentro, otras veces los comparto si se tercia.
No sé, la gente siempre trata de explicar con palabras qué se siente al estar enamorado, algunos dicen que el amor es algo que se va construyendo, otros dicen que cuando lo estás lo sabes, pero yo, sinceramente no tengo ni idea. No me atrevería a decir que he estado enamorada porque no he sentido nunca algo tan intenso y profundo, tan incondicional. Yo siempre pongo pegas. Me las pongo a mí misma, a la situación, o simplemente no me aclaro. Yo puedo decir que he estado enamorada a ratos, eso sí. A veces ocurre que estas con una persona y en ese momento sientes que por nada del mundo querrías estar en otra parte, que pararías el tiempo en ese instante porque, justo ese momento es perfecto. Seguro que sabéis de lo que hablo. El amor a ratos es genial, aunque a veces no tanto. Yo siempre he acabado haciendo daño a la gente que quería, y por supuesto, hay muchas maneras de querer. Ya se sabe, lo del amor a ratos no todo el mundo lo entiende, y yo entiendo que no lo entiendan. Pero en general, no puedo decir que haya estado enamorada, día y noche, con pros y contras, eso no. He sentido, soy muy pasional, siento todo demasiado, dramatizo las situaciones, lo llevo todo al extremo, pero creo que mis teorías de los "a ratos" son geniales. Soy feliz a ratos, soy desdichada a ratos, amo a ratos, odio a ratos. Supongo que pienso que hay un sentimiento para cada momento y que no por ello deja de ser cierto. No dejéis de tomarme en serio por esto, o sí, la verdad, no sé qué deciros, la vida no está para tomarsela en serio, si no, menudo drama.
Puedo hablaros de los besos, hay muchos tipos de besos : piquitos, besos pasionales, besos de tornillo, besos fugaces, besos de despedida, besos de reencuentro, besos de despecho, besos de desesperación, besos sin amor, besos con amor... Desde mi experiencia, los besos con amor, ganan.
¿No créeis? Es una sensación tan increíble, mariposas, abejas, gusanos, llamadlo x, es una sensación alucinante.
También puedo hablaros de sexo, hay gran variedad: sexo "manual", sexo oral, sexo anal, sexo tántrico,sexo fugaz, sexo pasional, sexo sin amor, sexo con amor...
He tenido amor sin sexo, y sexo sin amor, y qué triste sería no probarlo todo junto, ¿verdad?
Puede que algunas cosas estén bien a secas. pero a veces echamos en falta ese algo que nos haga salir de la rutina, que nos haga sentir especiales, ilusionados. A mí me encanta ilusionarme. Si algo nuevo aparece en mi vida me ilusiono de tal manera que cuando deja de ser novedad, la ilusión la pierdo también y como consecuente me pierdo yo misma. No hay nada mejor que la ilusión del principiante.
Y vosotros, ¿qué buscáis? ¿qué queréis encontrar?

lunes, 10 de noviembre de 2014

Escribir o morir.

¿Por qué reprimirme en altas horas de la noche?
Hoy me siento igual que siempre, y al mismo tiempo diferente. Sí, supongo que siempre fui diferente, y siempre luché por cambiarlo, por cambiar. Pero ahora más que nunca me siento diferente, un bicho raro de este mundo. Diferente a los demás con sus rutinas, sus metas, sus quehaceres, su cotidianidad. No os hacéis a la idea de lo difícil que es ver cómo todos avanzan mientras tú estás parada en seco. Tenerlo todo planeado y organizado mentalmente, aquello por lo que llevas luchando desde que eras una niña, eso que siempre tuviste claro, y me enorgullece decirlo: he dudado de todo, de todos, he dudado de mí, pero jamás dudé sobre mis sueños, y sin embargo ahora los veo tan lejanos...
Lo veo difícil, más aún, y no sé si soy yo la que se complica o es que realmente es así.
No sé si el destino me ha hecho verme en esta situación para valorar algo, para abrir los ojos, o para hacerme más fuerte. Pero por favor, necesito urgentemente una señal. Algo que me dé pistas, ilusión o respuestas. Creo que eso es lo que me falta, por qués. Por qués de todo.
Estoy vacía. Atrapada en un reloj de arena que cae demasiado despacio. Todos los días me propongo algo nuevo, y al despertar me veo sin fuerzas para lograrlo. ¿Para qué? me digo a mí misma, si al final no consigues nada, si al final algo o alguien te la juega.
Joder, mi vida está patas arriba, y eso que no estoy segura de que alguna vez estuviera ordenada, pero ahora está completamente del revés. Este cruce de caminos me está matando, y ahora más que nunca me siento una espectadora de mi propia historia, o de la de los demás.
Supongo que siempre hubo orden dentro de mi caos, y ahora que me veo a solas con él, se hace todo más duro. Verme a solas conmigo misma cada día y a cada minuto me hace odiarme el doble.
Mi yo del espejo se burla de mí diciendo que estoy podrida por dentro, y mis ojeras lo secundan.
Tengo mis emociones a pie de página, mi cabeza en relatos antiguos, pero la que sigue aquí soy yo, y es algo que tengo que entender.
Que necesito ese motor que me active la memoria y me devuelva las ganas de pintarme los labios de rojo. Escribir o morir digo, porque a medida que voy escribiendo la fiera que habita dentro de mí se va amansando, y ojo, no es lo mismo que reprimirla. Sólo hay que saber cómo dominarla y cuándo sacarla. Tenemos algo que nadie más tiene, y que no todo el mundo entiende, que nos hace tan distintos como especiales, maravillosos, genios dentro de la materia. En el film "En busca de la felicidad" Will Smith le dice a su hijo : "No dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo sólo porque él no puede hacerlo". A veces la vida pesa, si aprendes a callar las voces que te dicen que no puedes, empezarás a escuchar las que te dicen que lo lograrás. Y yo, verso a verso voy llegando a mi cima. No te debo una explicación, sólo dejo pistas, y si tienes ese algo de lo que tanto hablo, ese algo que no todos tienen y no todos captan, no te hará falta preguntar para saber de qué hablo. Cuál es mi sueño, y cuál es mi secreto. Pero por si acaso se me olvida, volveré a leer este texto. Seguramente llore al principio, porque sí, lo he hecho, como tantas muchas veces, pero, seguramente, al terminar de leerlo, acabe sonriendo. ¿ No es ese el verdadero sentido de la vida?

Una vez más un puente suicida viene a rescatarme.

Un puente suicida, hoy más que nunca.
Lo cruzas, hipnotizada por las luces que iluminan Madrid de fondo, eres un espectador de tan romántica estampa. Apenas se escucha el ruido de los coches mezclado con mi respiración, cada vez más acelerada. Hay un vacío en las calles, y otro en mi alma rota, rajada, usada.
Hace frío, pero es éste la verdadera esencia del puente suicida, y de todo lo que eso conlleva.
Muchas veces, no existe un motivo para cruzarlo, simplemente hay algo en ti que te lo pide, y tú le haces caso a esa voz interior: paseas, piensas, lloras, gritas, cantas, y todo te da igual una vez que lo has cruzado. Piso letras, palabras, frases, pisas recuerdos, momentos amargos y dulces van quedando tras mis pasos. Miro al suelo, miro al cielo, ¿qué cojones estoy haciendo?
El frío solemne me acecha como un depredador a punto de atacar a su presa, y me encuentro en medio de un mar que brota repentinamente de mis ojos.
Pienso qué siento para estar ahí, así, y soy incapaz de responderme. No lo entiendo, no me entiendo.

martes, 4 de noviembre de 2014

¿Y las piezas que me faltan?

Soy una persona muy inestable (más de lo que me gustaría) sobre todo emocionalmente.
Nunca tengo las cosas claras, y tan pronto te odio como te quiero, tan pronto río como lloro.
La otra noche sin ir más lejos, me pasó una cosa muy curiosa: estaba en mitad de un drama emocional que básicamente yo me había montado y en vez de sentirme culpable,triste, arrepentida o confusa, me entró un escandaloso ataque de risa a las 2:30 de la madrugada. Sí, sí. Pero tan pronto como me estaba riendo, la risa se mezcló con un espantoso llanto compuesto de alaridos y quejidos desagradables para el oído humano, y después simplemente me quedé sentada en la cama, en mitad de la penumbra y totalmente enmudecida. ¿Alguien puede darme una explicación coherente?
Hoy he visto dos llamadas tuyas, y en vez de frustrarme por no haberlas atendido a tiempo, casi podría decir que me he alegrado, es decir: sí, te echo de menos, me mata no saber nada de ti y moriría en este mismo instante por un abrazo tuyo, pero te odio profundamente por todo lo anterior, porque mientras que yo estoy aquí intentando sobrevivir a las circunstancias que se me presentan tú estás viviendo completamente ajeno a todo, completamente ajeno a mí, y pondría la mano en el fuego a que no te preocupa . A veces me odio por ser así, y a veces incluso te culpo de que yo sea así.
Quizá me he ido volviendo emocionalmente inestable a  medida que me iban sucediendo cosas, y en eso has tenido mucho que ver. 
Has sido el hombre por el que más he llorado, y quizá por eso mismo soy incapaz de tener una relación medianamente estable; ni siquiera he sido capaz de tenerla contigo. Si hasta tú me has fallado, si hasta yo misma me he fallado.
¿Por qué aún no tengo la suficiente confianza en mí misma de enfrentarme a ti? Quizá te conozco tanto como para saber tu respuesta, tu absurda reacción. O igual me asusta no saberla.
Te odio tanto como te quiero, no me asusta decirlo : un "fifty-fifty".
Me emociono igual al recordarnos cantando "heart of glass" en el coche que recordando las veces que me dejaste plantada con la maleta hecha. 
Y así me puedo definir perfectamente: soy una serie de momentos compuestos por sensaciones opuestas, altibajos emocionales, idas y venidas, preguntas sin respuesta.
Sólo soy un puzzle sin resolver.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Aráñame la espalda que el alma ya lo está.

Qué fácil perder la noción del tiempo, perderme en ti, perderme en mi; salir ganando.
No hay manera de volver, tú sola has llegado hasta aquí,
y si no sabes querer, al menos aprende a sufrir.
Subir la cima para acabar encima tuya.
Cómplices de un crimen con condena subjetiva: si me matas a besos, te encierro en mi cuarto.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Las cicatrices que no se ven, son las que más duelen.


Si no sé seguir, ni sé llorar, y no me sale reír, dime al menos que vas a estar ahí cuando yo caiga, cuando la vida golpee fuerte y me sienta tan sola que me entren ganas de morir, dime al menos que vas a estar ahí, abrazándome a tu manera, diciendo que todo irá bien aunque sea mentira.
Me paro a pensar, ahora, a oscuras en esta habitación, si este atisbo de mala suerte lo es en realidad; si mis pérdidas de este año han sido ganancias y mis ganancias, pérdidas.
Me pregunto si he aprendido lo que se supone que debía aprender, o si por el contrario he dado pasos en falso convirtiéndome en peor persona. Al menos hay algo que sé seguro : ya no soy esa chica.
He perdido la vergüenza, el orgullo, la dignidad, la virginidad, la consciencia, la noción, la sonrisa, he perdido personas, amigos, dinero, cosas. He perdido la cuenta.
Las dudas en mi cabeza son las mismas, si soy mejor o peor, si he madurado o simplemente soy más zorra. No lo sé, que alguien me lo diga. De momento os aseguro que estoy llena de cicatrices de cada batalla, de cada vez que he luchado por algo o por alguien, y lo admito, casi siempre en beneficio propio.
Supongo que la vida me está diciendo :" Eh, Tes, afloja, baja de la nube, no creas que por planear tu vida, va a salir todo como quieres, ni creas que todos van a seguir a tu lado sólo porque les quieres"
¿De qué me sirve aprender esto ahora? Si sólo veo cómo mis sueños se desvanecen a medida que me desmorono en un mar de lágrimas entre cuatro paredes rodeadas de poesía.
A veces hasta yo misma me sorprendo, me miro en el espejo y digo : ¿wow, en serio eres capaz de llegar hasta aquí? Y no me da vergüenza, ni arrepentimiento. Y eso me asusta. Nunca fuí afín a lo políticamente correcto, pero ¿cómo saber si estoy sobrepasando los límites morales? De hecho, ¿no se supone que esos límites me los pongo yo? Pues para saber cuáles son, tendré que sobrepasarlos.
Está bien eso de pensar en las consecuencias, la verdad, no es que yo lo haga habitualmente, pero lo que me asusta de todo esto de los límites es que antes de cruzarlos (o de no cruzarlos) me he parado a pensar en las consecuencias, y me han dado igual. He pensado: esto está mal visto, pero ¿está mal hecho? Esto lo critican, pero ¿a tí te gusta? Esto, no debes... pero ¿tú quieres?. Y sí, lo he hecho, me he sentido peor por lo que diría la gente que por lo que me diría yo.
Mis consecuencias conmigo misma no conllevan arrepentimiento, mis consecuencias con la sociedad, por el contrario, me producen cierto rechazo, y en los momentos de lucided  digo : joder, que les den, es tu vida, es tu cuerpo, es tu tiempo, es tu decisión, por qué ellos tienen que decirme : "te vas a arrepentir" . ¿Acaso me conocen mejor que yo misma?
Me arrepiento de ser una mentirosa. Sí, una mentirosa que no cuenta toda la verdad con tal de no escuchar sermones. Debería llevar una "M" cosida al pecho, como en la letra escarlata, pero en vez de "A" de adultera, "M" de mentirosa, lo de zorra es algo que lo luzco con orgullo. Hace poco escuché que una chica decía " soy una zorra muy zorra, y me encanta. Ser zorra es ir un paso más allá que la sociedad" Y¿ sabéis qué? que yo también soy una zorra muy zorra, y también me encanta.
Y puede que mis decisiones no sean las más acertadas, puede que me equivoque, y a los hechos me remito, pero de algo estoy segura: son MIS decisiones.